HISTORIA

Primer Reconocimiento Oficial

En 1.113, el Papa Pascual II y el Rey Balduino de Jerusalén reconocieron formalmente el Hospital y sus estatutos. Sin embargo, fue el Papa Anastasio IV, por Bula de 1.154, quien los reconoció como una Orden de Caballería. En aquel entonces, el nombre oficial de la Orden era "Ordo Militae S. Joannis Baptistae Hospitalis Hierosolymitani", y los miembros de la Orden se hallaban divididos en tres categorías:

  1. Los Caballeros que tenían la misión de defender Tierra Santa.
  2. Los Sacerdotes.
  3. Los Hermanos que cuidaban de los enfermos y heridos.

Los Caballeros de la Orden se habían organizado de la siguiente manera:
a) Los Caballeros de Justicia, que debían de atestiguar la nobleza de 16 antepasados, eran los que ocupaban los cargos dirigentes.
b) Los caballeros de Gracia eran los que habían adquirido el grado por meritos militares o de otra índole.


La Cruz


Los hospitalarios se distinguen en sus principios por la cruz roja sobre fondo blanco, y mástarde adoptan la famosa cruz de ocho puntas, símbolo de las virtudes cardinales.
A partir del año 1.287, el jefe de la Orden posee el rango de Príncipe Soberano, reconocido en toda Europa. Al mismo tiempo, la Orden empieza a adquirir tierras y castillos en todos los países cristianos, lo que le permite la fundación de comendadurías de hospitales y asilos, que en breve irán gozando del privilegio de extra-territorialidad, y siendo la Orden la únicaautoridad en estas posesiones.
Conviene resaltar que la Orden de San Juan de Jerusalén es la única Orden de caballería queposeyó la plena Soberanía en el plano Internacional y que, en cierta manera, perdura hasta hoy

La Pérdida de Jerusalen

Después de la conquista de Jerusalén en 1.187 por el Sultán Saladin, los caballeros de San Juan conservaron dos posiciones fuertes en Tierra Santa: el Krack de Margat y San Juan de Acre, con una guarnición de 2.000 hombres. Durante un breve periodo, la sede de la Orden fue fijada en Ptolemais, en Cirenaica (Nord - este de Benghazi), para que más tarde el jefe de la Orden la trasladara a la isla de Chipre, en aquella época Reino Cristiano bajo la dinastía Francesa. En Tierra Santa, la Orden de San Juan había sido sobre todo un Estado dentro del Estado, y aspiraba ahora a constituirse en un Estado por sí mismo. Las disputas dinásticas en la Casa de Anjou (que se había instalado en Nápoles y Sicilia, luego en Albania Durazzo, y a continuación en Constantinopla, y en las cuales tomaron parte la gran compañía Catalana, la compañía de Navarra y los Genoveses), se centraron seguidamente en la isla de Rodas; la Orden de San Juan vislumbró en ello una ocasión única para lograr sus fines. La gran isla de Rodas, ubicadaestratégicamente en la ruta de Constantinopla y de Tierra Santa, podía servir a sus ambicionesterritoriales, y la Orden la anexionó por la fuerza en 1.309 para trasladar aquí su cuartel general y su Sede.

El Periodo de Rodas

En pocos años, la Orden de San Juan fue construyendo imponentes palacios, edificios e iglesias, y al mismo tiempo fortificó su capital, en la que todavía se puede admirar hoy en díarecuerdos de la época de los Caballeros de San Juan. La Orden empezó sus preparativos de guerra contra los Turcos y, en 1.480, el Sultán Mohamed II el Conquistador, que había destruido el Imperio Bizantino, puso el sitio frente a Rodas. La heroica defensa de la isla entró en la leyenda y, por espacio de 42 años, las fuerzas Otomanas tuvieron que renunciar a la conquista de Rodas. Fue en 1.522 cuando los Caballeros debieron rendirse ante la fuerza numérica de lastropas de Solimam el Magnifico, y evacuar la isla.

Al caer Rodas, la Orden perdía su principal razón de ser de aquel entonces puesto que supoderosa flota (una de las primeras de la cristiandad), necesitaba de un puerto para atracar. Sin embargo, el Emperador Carlos V, les concedió a perpetuidad, como feudo Imperial, las islas de Malta Comino y Gozo, así como la ciudad de Trípoli.

El Periodo Maltés

Este periodo de la orden duro 268 años, y fue el más largo y estable de toda la historia de la Orden: palacios, fortalezas, iglesias, comercios, el puerto de la Valette..., en definitiva, o sea todo lo que aun se puede admirar no son más que un recuerdo directo de la Soberanía de la Orden de San Juan en la isla.
Al poco tiempo, la Orden fue reconocida por todas las Cortes Europeas, con las que establecióRelaciones Diplomáticas. Los Embajadores del jefe de la Orden de San Juan abrían lasCeremonias de Presentación de los Cuerpos Diplomáticos.
A continuación, los Caballeros adquirieron otros territorios, tales como las islas Leeward, St. Christopher, St. Kitts y St. Martin, todas ellas en las costas de Centroamérica. La Ordentambién poseía inmensas extensiones de tierras, ubicadas principalmente en Francia, Inglaterra, España, Portugal, Alemania e Italia. Todas las comendadurías gozaban del privilegio de extra-territorialidad, y ninguna autoridad del país de residencia de los Caballeros podíaenjuiciar a miembro alguno de la Orden sin autorización formal del Gran Prior.
Como consecuencia de ello, multitud de Reyes y Príncipes entraron en la Orden, de manera quepaulatinamente se fue constituyendo una gran comunidad Internacional que, por encima de fronteras y conflictos, compartía los mismos ideales. Los tratados de Kuchuk Kainardji (1.774) y Svitov (1.791) habían disminuido el poderío Turco, y pronto los Caballeros abandonaron el papel de defensores de la cristiandad ante la media luna. En aquellos días, la Orden era unagran fuerza: la Caballería de Justicia contaba con 10.000 miembros dispersados por todaEuropa.
A fines del siglo XVIII se advertía la proximidad de la Tormenta: Ésta vino de Francia donde la Revolución de 1.789, y los años que siguieron, trajeron la abolición de la Orden y la confiscación de todos sus bienes en Francia, lo que constituyó un gran golpe para los Caballeros de San Juan.
En la tormenta que azotó Europa a lo largo de varios años en el Siglo XVIII y XIX, solo unapotencia no fue alcanzada por el huracán revolucionario, y este país fue el Imperio Ruso, al cual se dirigió la Orden en busca de protección.
El Gran Maestre, Emmanuel de Rohan, envió una Embajada extraordinaria a San Petersburgo en 1797, para ofrecerle al Zar Pablo I la dignidad de protector de la Orden de San Juan, y rogarleque firmara un tratado con la Orden. El Gran Prior, entonces el Príncipe de Conde, se habíarefugiado ya en Rusia acompañado por un gran número de monárquicos Franceses, todosmiembros de la Orden. Su intervención no fue ajena a la aceptación del Zar: el 15 de enero de 1,797, el Emperador de Rusia y la Orden de San Juan firmaron un tratado, acerca del cualvolveremos a hablar. El tratado consagraba, por una parte, el vínculo dinástico entre los Romanov y el protectorado de la Orden (que se ha conservado hasta hoy), y por otra parteaseguraba a la Orden de San Juan que iba a percibir los ingresos de las grandes comendaduríasinstituidas por el Zar para sus sujetos católicos y no católicos; a partir de este periodo fue que se llevó a cabo la Ecumenización de la Orden.

La Pérdida de Malta

Viendo como la influencia Rusa se extendía sobre Malta, la República Francesa decidió oponerse y apoderarse de la isla por la fuerza. En 1.798, muerto Emmanuel de Rohan, el nuevo Gran Maestre era Fernand de Hompesch, que no gozaba de ningún crédito ante los ojos del Zar. Los acontecimientos posteriores iban a dale la razón al receloso Romanov: de los 362 Caballeros de Justicia de la guarnición de Malta 200 eran Franceses, y muchos de ellos eran partidarios de las ideas Revolucionarias. La resistencia a los preparativos militares contra los invasores Franceses se organizó en el mismo seno de la Orden, ya que los caballeros se dividieron en grupos hostiles, agitados por las maniobras e intrigas de ambiciosos profesionales. En tales circunstancias, al llegar el primer barco de guerra Francés a las aguas de la Valetta, el 6 de junio de 1.798, el Gran Maestre cometió el error de permitir que la flota Republicana se abasteciera en la isla. Jean de Bosredon, uno de los caballeros Franceses pro-republicanos, organizó un golpe de Estado contra el Gobierno de la Orden, y ayudó a los invasores a apoderarse de las posiciones clave de la isla. El Gran Maestre se hizo cargo demasiado tarde de la gravedad de la situación, y ordenó que los conspiradores que se negaran a luchar contra sus compatriotas fueran arrestados. Gran numero de los Caballeros fieles fueron masacrados y, ante la situación desesperada, Fernand de Hompesch tuvo que capitular, y entregarse a los Franceses, los cuales le dejaron salir de la isla el 17 de Junio rumbo a Trieste. Tocaba el fin del periodo Maltes de la Orden de San Juan.

TRAS LA PERDIDA DE MALTA

HISTORIA MODERNA

O.S.J. 

1070-1995

El periodo del Imperio Ruso 

La ecumenización de La Orden

El análisis del periodo Ruso de la Orden de San Juan es primordial para la justa comprensión de la situación histórica y jurídica de la Orden a partir del año 1.797. La O.S.J. tiene como base un estatuto unitario y territorial, y se divide luego en varias ramas que se disputarán la legitimidad hasta nuestros días. Conviene, por lo tanto, estudiar la cuestión de fondo.
El tratado que fue firmado el 15 de enero de 1.797 por la Orden de San Juan y el Imperio Ruso constituía un tratado Internacional entre dos potencias; dicho documento, sellado por el Gran Maestre de Rohan y el Emperador Pablo I, dejaba constancia del establecimiento de la Orden a perpetuidad bajo la Soberanía y protección de los Zares Rusos. El artículo 1 del tratado estipula textualmente:
"Su Majestad el Emperador de todas las Rusias, en ejercicio de sus funciones de Autócrata, y en señal de benevolencia hacia la ilustre Orden de los Caballeros de Malta, acredita de utilidad pública, ratifica y confirma en su propio nombre, así como en el nombre de todos sus sucesores, el establecimiento de dicha Orden a perpetuidad en la extensión de su Imperio, dicho esto de la forma más solemne." 


La primera consecuencia histórica de este tratado, cuya validez fue reconocida por la Monarquía Rusa hasta 1.917, es la protección de carácter Hereditario ejercida sobre la Orden, recalcada por la frase "en el nombre de todos mis sucesores", pertenece desde 1.797 a la dinastía de los Romanov en descendencia directa del Zar Pablo I. Este hecho es trascendental desde el punto de vista jurídico, en cuanto a la legitimidad de origen en toda Orden de San Juan que reclame su proveniencia Imperial Rusa, ya que la Orden legítima surgida de la que abandonó la isla de Malta en 1.798 debe obligatoriamente ser encabezada por un miembro de la Familia Imperial Rusa, sucesor del último Zar reinante en 1.917, el protector de la Orden.
Obedeciendo a un deseo de Ecumenización, Pablo I creó enseguida dos Grandes Prioratos: uno específicamente católico, y el otro griego-ortodoxo. Por otra parte, el Zar fue instituyendo comendadores hereditarios o de familia entre una docena de grandes familias de la nobleza Rusa. A lo largo de los años, y hasta 1.916 (fecha de la creación del último comendador hereditario por el emperador Nicolás II), se habían instituido unas 60 comendadurías de familia. 
En su excelente trabajo titulado "el Emperador Pablo I de Rusia, Gran Maestre de la Orden de Malta", Editado por Slatkine, Paris-Ginebra, 1982, el Barón Michel de Taube, jurista internacional y especialista de la Orden de Malta, escribe:
"Todo el asunto de la Orden de Malta en Rusia se apoya en una base jurídica internacional seglar que ,en sus principios, no exigía intervención alguna de la Santa Sede; se trataba, por lo tanto de un pacto concluido entre dos potencias Soberanas de la época: el Emperador de Rusia y el Gran Maestre de la dicha Orden, por aquel entonces residente en Malta. Para agradecer al Zar su generosidad hacia la Orden, plenamente demostrada en este pacto, fue el propio Gran Maestre quien tomo la iniciativa de proclamar a Pablo I protector de la Orden de San Juan en 1,797 y, hecho significativo, fue el Nuncio Papal quien presidió la misión de agradecimiento y las ceremonias de este segundo tratado internacional; a requerimiento de un poder Soberano ,el Zar se convirtió en protector de la Orden,(...)esta situación se modifica sensiblemente al año siguiente, cuando un importante número de caballeros de la Orden pertenecientes a varios de sus prioratos y lenguas, indignados por la cesión de Malta a Napoleón Bonaparte y acusando de traición al Gran Maestre Ferdinand de Hompesch, acudieron a San Petersburgo y, a sugerencia del mismo Nuncio Papal Jules Litta, relevaron de su dignidad al Gran Maestre, y eligieron en su lugar al Emperador Pablo I".
Cabe destacar que el reconocimiento internacional casi unánime fue iniciado por la persona más importante en el concierto Europeo: el Emperador del Santo Imperio Romano-Germánico y Rey Apostólico de Hungría; éste se volcó de tal forma en el reconocimiento de la legitimidad del nuevo Soberano de la Orden de Malta que hasta mandó confiscar a Hompesch las Santas Reliquias Históricas de la Orden, guardadas por el Gran Maestre degradado refugiado en Austria, y las hizo enviar a San Petersburgo, donde fueron piadosamente recibidas como un signo histórico y exterior de la legitimidad casi universalmente reconocida del nuevo Gran Maestre Pablo I de Rusia.
El 7 de octubre de 1.798, todos los Caballeros de la Orden, reunidos en Consejo Extraordinario, eligieron y proclamaron como 70avo Gran Maestre de la Orden de San Juan al Alto Protector, Emperador Pablo I de Rusia. Este acto, calificado por el Barón de Taube como una unión personal, centralizaba en la figura del Zar:

  • La Jefatura de una Orden Internacional.
  • La Potencia Imperial Rusa.
  • El Pontificado Greco-Ortodoxo

De esta manera se cumplía el antiguo sueño Augustiniano de los Templarios. El ansia de unidad cristiana al servicio del mismo ideal se materializó el 21 de julio de 1.799, en un Ukaz o Edicto Imperial el cual que establecía dentro de la Orden dos ramas o grandes prioratos distintos: el Católico-Romano y el greco-ortodoxo. Este último, destinado a los miembros no católicos, estaba constituido en la época por 98 comendadurías regulares y 20 de familia o hereditarias. Los nuevos estatutos de la Orden, redactados por el Senescal de Litta (hermano del Nuncio), imitaban a los de la rama Alemana Protestante separada de la Orden, y limitaban los votos a la Obediencia y Caridad. A fines de 1.799, después de la promulgación de la reforma de Pablo I, los dos Grandes prioratos sumaban 648 miembros, de los cuales 70% eran Rusos, 25% Franceses y 5% Alemanes, Italianos e Irlandeses; habría que también considerar aparte a los comendadores hereditarios, que llegaron a totalizar 54 familias en 1.916 en el Gran Priorato Ruso. Pablo I basaba su reforma en tres instituciones importantes que durarían hasta 1917:

  • El acoplamiento ecuménico de las ramas católicas y ortodoxa;
  • El cuerpo de pajes, seminario militar y aristocrático;
  • El regimiento de los Caballeros - Guardias del Soberano.

El hecho que estas instituciones hayan sido de inspiración Imperial Rusa no rebaja su valor y dignidad. Desde 1,812 hasta 1,917, de estas instituciones salieron 4.000 pajes con el titulo de Oficial de Estado Mayor, o con un destino diplomático; conocedores de las 9 reglas morales y caballerescas, consideradas como normas en los Caballeros de San Juan, estos caballeros llevaban un uniforme muy sobrio, con la cruz blanca de Malta en el lado derecho. 

Desde su fundación hasta 1.917, la Orden dispuso de un sello, donde figuraban el escudo Imperial de Rusia, con la cruz maltesa y un trofeo en el que había dos estandartes de Malta, y todo ello rodeado por la inscripción "Orden Soberana de San Juan de Jerusalén".


La Cuestión de Catania y la Secesión de La Orden

El 23 de marzo de 1.801, una conspiración de palacio llevo al asesinato del Emperador Pablo I, Soberano y Jefe de la Orden. El sucesor fue su hijo mayor, el Zar Alejandro I, quien tenía la dignidad hereditaria de alto protector, de acuerdo con el tratado de 1.797. Conforme a las nuevas reglas de la Orden, nombró en el cargo de Teniente del Gran Maestre al Senescal Conde Saltikov, y le encomendó la tarea de preparar la elección del Jefe de la Orden.
Entretanto, el Papa Pio VI había muerto en cautividad como prisionero de los Franceses, y su sucesor, Pio VII, tenía ideas muy peculiares sobre la Orden de Malta: el nuevo Papa, que no se entendía con Alejandro I, había prescindido de la Bula Pontifical de Pio VI del 10 de junio de 1.799 "Pastoralium Nobis", que reconocía formalmente que la Orden de San Juan no entraba bajo la jurisdicción de la Santa Sede. El Papa comenzó pidiendo que el cuartel general de la Orden se trasladase de San Petersburgo a Roma, a fin de que el mismo pudiese nombrar al Gran Maestre; el capitulo general rehusó categóricamente esta sugerencia considerándola contraria a las reglas de la Orden. Entonces, el Papa Pio VII creó, por motu propio, el 16 de septiembre de 1.801, una nueva rama de la Orden, cuyo Gran Maestre fue nombrado por el mismo, hecho contrario a toda la historia de la Orden de San Juan. El embrión de esta nueva Orden, plenamente sometida a la Santa Sede y dependiendo del Papa hasta hoy, estaba constituido por los Caballeros sicilianos de un Priorato situado en Catania. Esta rama, puramente romana y Pontifical, es hoy conocida bajo el nombre de "Ordine Sovrano di Malta O.S.M.". Alejandro I rompió inmediatamente toda relación con esta nueva Orden, reforzado en su decision por el Conde Saltikov, en calidad de Teniente de Gran Maestre. La ruptura había llegado a su fin.
En 1.802 se separaron también los Caballeros Españoles; los Caballeros Alemanes se separaron oficialmente el 23 de mayo de 1.812, y formaron el Senescalado de Brandenburgo u Orden de los Caballeros de San Juan.
La intromisión del Papa en los asuntos de la Orden jamás fue tomada en consideración por los Gobiernos Europeos ya que el famoso tratado de Amiens, sobre la futura restauración de la Orden, reconocía como única y legitima la Orden con sede en San Petersburgo, bajo la protección del Zar. Todavía hoy existen en Holanda, Suecia y Dinamarca algunas ramas protestantes independientes de la Orden; la mas celebre de las ramas protestantes es la de Inglaterra, llamada "The Venerable Order of Saint John in the British Realm".


Una de las pruebas de la supervivencia legitima de la Orden en Rusia nos la da el "BURKE'S PEERAGE"(anuario de la nobleza en Inglaterra) que, en su edición de 1.858, escribió:


"LA ORDEN DE SAN JUAN ESTÁ ESTABLECIDA EN RUSIA, Y SUS DOS PRIORATOS (EL CATOLICO Y EL ORTODOXO) HAN CONSERVADO LA ANTIGUA CONSTITUCION Y SUS REGLAS BAJO LA PROTECCION DEL EMPERADOR, SU JEFE". 


Creación del Gran Priorato de

 Estados Unidos

Después de la revolución de 1.905, que hizo tambalear las estructuras del Imperio Ruso y, en previsión a los acontecimientos futuros, el Emperador Nicolás II, alto protector hereditario de la Orden, decidió trasladar la sede de la Orden fuera de Rusia, y encargó a su primo y cuñado, el Gran Duque Alejandro, Gran Prior de Rusia, reunir un capitulo general de la Orden. Dicha reunión tuvo lugar en Nueva York el 10 de enero de 1.908, bajo la presidencia del Gran Duque Alejandro. A esta reunión internacional, representativa de toda la Orden, asistieron 80 personas: el Gran Duque Alejandro y el Prior de América, William Lamb, ciudadano Americano descendiente del general Ivan Lamb;


25 herederos directos de familias de comendadores hereditarios, de los cuales 2 eran franceses; 25 comendadores hereditarios; 23 miembros de familias que tuvieron algún antepasado en uno de los prioratos originales, de los cuales 6 eran franceses. Incluyendo a los simples caballeros y a los comendadores hereditarios, en la reunión participaron 63 Rusos, 11 Franceses, 4 Alemanes, 1 Ingles, 1 Americano y algunos otros provenientes de Europa Central.


Se decide establecer la Sede Oficial de la Orden de San Juan en los Estados Unidos y reformar los estatutos. En 1.913, con la aprobación del Zar, su cuñado, el Gran Duque Alejandro, fue elegido Gran Maestre de la Orden, y lo será hasta su muerte en 1.933. Cabe recordar que todos los Emperadores de Rusia (Pablo I, Alejandro I, Nicolás I, Alejandro II, Alejandro III, y Nicolás II), fueron considerados siempre como jefes de la Orden de Malta, nombrando nuevos caballeros y comendadores, hasta 1.916. Cada año, en la fiesta de San Juan, las reliquias de la Orden eran llevadas ceremoniosamente del Castillo de Gatchina, donde estaban guardadas, hasta la capilla de la Orden en el Palacio del Cuerpo de Pajes; a este acto asistían los miembros del Cuerpo Diplomático. 


La Orden de San Juán fuera de Rusia

La Revolución de 1.917, y la terrible conmoción política y social que destruyó los fundamentos de la antigua y tradicional Europa monárquica en 1918, fue un golpe terrible para la Orden, al igual que la Revolución Francesa el 1789. Sin embargo, los Caballeros de la Orden Ecuménica, dispersados por los cuatro costados del mundo, reemprendieron la tarea de reconstruir su antigua institución.
El asesinato del Emperador Nicolás II en 1918, y la misteriosa desaparición de la Emperatriz y de las Grandes Duquesas, de las cuales no se sabía nada, tuvieron como consecuencia que la Orden se encontrase sin jefe legitimo y en la ignorancia absoluta de la persona que podía suceder al Zar, jefe de la Orden. En 1.928, los Caballeros decidieron pedir al Gran Duque Alejandro de Rusia, Decano de la Familia Imperial, y por entonces refugiado en Paris, que continuase dirigiendo la Orden de Malta. En el mismo año, el Rey Alfonso XIII, al cual el Zar le había confiado la responsabilidad de las instituciones y bienes Rusos en el extranjero al principio de la guerra de 1.914, escribió al Gran Duque Alejandro para encargarle la dirección de la Orden Ecuménica. Por su parte, la Emperatriz-Madre Maria, viuda de Alejandro III y madre de Nicolás II, refugiada en Dinamarca, había sacado de Rusia las famosas reliquias de la Orden, y las envió al Rey Alejandro de Yugoslavia, a fin de ser custodiadas en la capilla del palacio Real de Belgrado. Las reliquias estuvieron allí hasta 1940, fecha en la que desaparecieron.
La Orden se reorganizó sobre dos bases: la primera fue el Gran Priorato de Estados Unidos; y la segunda fue la Asociación de Comendadores Hereditarios, con sede en Paris. Hasta 1.933, las dos ramas estuvieron sometidas al Gran Duque Alejandro; muerto éste, y ante la imposibilidad de reconocer un jefe legitimo sucesor del último Zar, la Orden tuvo varios Grandes Priores o Lugartenientes, quienes fueron sucesivamente:

  • El Gran Duque Andrés de Rusia; periodo 1.933 - 1.956.
  • El Conde Von Zeppelin; periodo 1.956 - 1.960.
  • El Coronel de Cassagnac; periodo 1.960 - 1.962.

El Gran Priorato de los Estados Unidos se fue desarrollando rápidamente, y sus actividades filantrópicas encontraron su recompensa cuando, el 3 de febrero de 1.961, un observador de la Orden de San Juan Ecuménica fue invitado a ingresar en la Asociación Americana de las Naciones Unidas.
A pesar de sus cualidades, el Coronel de Cassagnac se encontró con el rechazo de la mayoría de los Caballeros, que no reconocían su autoridad. En efecto, la Comisión Internacional de las Ordenes de Caballería y la propia Constitución de la Orden Ecuménica, estipula que ninguna Orden seria valida ni legitima sin la protección de un Soberano o Príncipe Jefe de Casa Real. Los propios estatutos de la Orden, revisados en 1.952, estipulan que el protector sea miembro de la Familia Imperial de Rusia.
Ante las insistencias de los Caballeros, y vistas las disposiciones legales reforzadas por una sentencia judicial de la República Italiana en 1.955, el Coronel de Cassagnac fue obligado a dimitir. La sentencia de 1.955 dice textualmente: "el jefe de una Casa Real, aunque haya perdido su territorio, conserva el fons honorum, es decir, la facultad Soberana de otorgar titulos y honores".
A falta de heredero directo y legitimo del Emperador Nicolás II, los Caballeros de la Orden reclamaron en 1.962 al Rey Pedro II de Yugoslavia a aceptar de por vida la protección de la Orden, en calidad de descendiente de Pablo I por su abuela, la Reina Maria de Rumania, nieta del Zar Alejandro II. El Rey Pedro II of Yugoslavia otorgó a la Orden una Carta y una nueva Constitución el 21 de junio de 1.965. Esta Carta Real es hoy día la base jurídica de la legitimidad de la Orden Ecuménica de Malta.
Reuniendo en su persona las dignidades de alto protector y Gran Maestre, tal como hizo Pablo I, el Rey Pedro II supo darle a la orden nuevos empujes, y le confirió una amplitud que jamás había conocido. Hasta su muerte en 1.970, nuevos Prioratos y Comendadurías autónomas serán creadas en todo el mundo, manteniendo relaciones excelentes con las grandes ramas protestantes de la Orden: la Orden de San Juan en Inglaterra, cuyo jefe es S.A.R. el Duque de Gloucester; la Orden de San Juan de los Países Bajos, cuyo jefe es S.A.R. el Príncipe Bernhard de Holanda; así como la Orden de San Juan de Dinamarca, cuyo jefe fue el fallecido Príncipe Pedro de Grecia y Dinamarca.
Otra vez, y durante años, se planteó el problema de la legitimidad de la Orden y, bajo el impulso del Priorato de Polonia, se creó simultáneamente una Comisión de Investigadores en Estados Unidos e Inglaterra, encargada de determinar quién era el sucesor indiscutible del último Gran Maestre en 1.917.

Después de un interregno de más de 10 años, y a petición unánime de los Grandes Prioratos latinos de San Juan, los Estados Unidos, Inglaterra, Malta y el de Polonia en el exilio (que siempre tuvo una gran importancia en la historia de la Orden), el Gran Consejo Internacional, reunido en sesión extraordinaria, proclamó oficialmente en 1.981, como Soberano Protector Hereditario y Gran Maestre de la Orden a S.A.I.R. el Príncipe D. Alexis de Anjou-Dolgoruky, Duque de Durazzo.
El Príncipe nació en la Villa Ukrania en Bukavu, República Democrática del Congo, el 4 de mayo de 1.948. Fue el único hijo del fallecido Príncipe D. Basilio de Anjou, jefe de la Real Casa de Anjou de Nápoles, quien fue reconocido como tal por un Real Decreto de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, el 31 de agosto de 1.911.

El príncipe Alexis era nieto del príncipe Nicholas Dolgoruky de Ucrania, que fue Volodar (efímero rey de Ucrania Subcarpatica durante el mes de marzo de 1939. Tuvo que abandonar el trono debido a la anexión del país por los húngaros, aliados de Alemania. El príncipe Nicolás se caso con S.A.I.La Gran Duquesa Maria Nicolaievna Romanov.

A lo largo de su vida, el príncipe Alexis hizo una gran difusión de la Orden en el mundo; fue autor de varios libros sobre la historia de su familia y la O.S.J y dio numerosas conferencias por todo el mundo. Después de la muerte de su madre, el príncipe decidió el 14 agosto 1994, nombrar a su hombre de confianza, D. Emilio Lobéra Martínez, Barón de Lobéra, como Regente de su Casas Real y las Ordenes. EL principe Alexis fallecio en Madrid el 27 de Enero de 1995.


El Príncipe Alexis d'Anjou-Dolgoruky

After an interregnum of more than 10 years, and under the unanimous petition of the Great Latin Priorates of Saint John, the United States, England, Malta, and Poland in the exile (which always had a great importance in the history of the Order), the Grand International Council, gathered in an extraordinary assembly, officially proclaimed in 1981, as Sovereign Hereditary Protector and Grand Master of the Order H.R.H the Prince Alexis de Anjou-Dolgoruky, Duke of Durazzo.
The Prince was born in the Villa Ukraine in Bukavu, Democratic Republic of Congo, on May 4th 1948. Was the only child of the late Prince Basilio de Anjou, head of the Royal House of Naples, who was recognized by a Royal Decree of His Majesty King Alphonse XIII of Spain on August 31st 1911. The Royal House of Anjou is related to every Royal House in Europe, having a great importance in the history of the Order of Saint John, and its Kings were protectors of the Sicilian and Neapolitan Priorates of the Order, as well as one Hereditary Commanderies in Poland and Russia.
Prince Alexis was the grandson of Prince Nicholas Dolgoruky of Ukraine, who was briefly Volodar of the Subcarpatic Ukraine during the month of March in 1939, throne that he had to leave due to the annexation of this country by the Hungarians, allies of Germany.  Prince Nicholas was married to the Grand Duchess Marie Nicolaievna Romanov.
Throughout his life, Prince Alexis promoted the Order its charitable work ;he was the author of several books on his family's history and the Order of Saint John, and gave numerous conferences throughout the world. After his mother's death, the Prince decided on August 14th 1994 to name his right - hand man, D. Emilio Lobéra Martínez, Baron of Lobéra, as the Regent of his Royal Houses and Orders. Prince Alexis died in Madrid on January 27th 1995.

O.S.J.

1070-1995


© Soberana Militar y Hospitalaria Orden de San Juan de Jerusalem Caballeros Ecuménicos de Rodas y Malta // OSJ.

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